Hace un tiempo, yo trabajaba para una aerolínea desde mi casa. Este ha sido uno de mis trabajos favoritos, porque todos los días era algo diferente. Debido a la economía tan perra de los EE.UU. no pude seguir trabajando para esta aerolínea. Cuando trabajaba desde mi casa uno de los requisitos era una oficina donde se pudiera cerrar la puerta durante mis horas del trabajo. En mi casa no sobraba un cuarto que podría usar exclusivamente como una oficina, entonces convertí el cuarto de lavandería en una oficina con lavadora y secadora incorporada. Mientras trabajaba no había problema, mi escritorio permanecía relativamente limpio, pero desde que deje de trabajar el escritorio se convirtió como dice mi mama “un altar de pueblo” o sea lleno de cosas. Hoy decidí convertir en el escritorio a un escritorio otra vez. Ya me quedo un espacio donde puedo sentarme a escribir, pero al mismo tiempo ya tenemos un sitio donde poner el correo, las llaves, y los papeles que tienden acumularse en la cocina que no es la cocina. El deseo mío para este año es no acumular todo en mis mesones de la cocina. Se me olvido tomar las fotos de antes y después pero de pronto mañana tomo la foto del después.
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